
"Natasha sonrió con una explosión cálida que quería comunicar a Rodrigo un sentimiento verdadero de interés y preocupación__ Para ti no debe ser difícil. Déjate crecer las alas de un color o de otro. Es tan fácil. Cuestión de dejarse llevar, en uno de los casos, hein? Mira a tu alrededor. ¿Crees que existe en ellos algún escrúpulo moral, o por lo menos la idea de que no tienen ningún escrúpulo moral? Fíjate qué fácil, mi amigo, fíjate nada más...
La voz de Natasha se iba alejando, con su cuerpo, con sus manos, de Rodrigo y del pequeño bar; las sombras de la fiesta, más profundas, por elaboradas, que las sombras nocturnas de un bosque perdido, se la tragaron: Rodrigo fijó hasta el último segundo los ojos en la luna escuálida y después quedó solo, mientras los ruidos y las voces y las invitaciones y el tedio volvían a zumbarle, a rezagarlo, a apartarlo del lugar central".
Carlos Fuentes, La región más transparente
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