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Ésta es la madrugada
de las vacas que pastan la niebla del silencio,
del sueño diminuto que oculta el dedo índice bajo enaguas de luna.
Ésta es la hora tibia en que las jacas mascan jazmines y cada observatorio exprime su galaxia,
la hora de la doncella erguida entre ciclones, de la gran hechicera, de la blanca exorcista,
de la quieta nostalgia que ocupa a mi ballesta, por el amor armada, por el dolor en vela, por el tenso temblor de los violines muda.
Y el milagro alzará rutas desconocidas,
y olvidará el deseo sus circuitos amargos,
y abrirá el corazón sus alamedas.
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4 comentarios
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La Blanca Hechizera.
Tengo menos palabras ahora que la he visto...
¿Cuándo fue?
¿Cuándo La tuviste a solas y te reveló esos versos?
Y en la foto está como ausente...
P.S. Como si viviera sin vivir en sí...
Cuando pasen cinco veranos más verás como todo lo que has escrito es verdad... ¿o es un sueño?