PARAD EL MUNDO: ME BAJO, PERO NO SOLO

Quienes me conocen, saben que mi espíritu no suele ser un jardín de optimismo. Que, con frecuencia, contemplo el mundo con las gafas del miedo, y me entrego a la angustia de un laberinto sin salida ni propósito.
"Parad el mundo: queremos bajarnos", pedía la generación del 68. Esto pido yo también con más frecuencia de la que corresponde a un alma sana.
Pero cuando, día a día, veo enarbolar, en el nombre de Dios, las banderas de la hipocresía, el odio y la opresión;
cuando contemplo el egoísmo de quienes se dicen adoradores del Dios que se parte y reparte hecho pan;
cuando medito en torno a cuánto y cómo nos engañan, nos distraen, nos obligan a vivir encadenados a la mediocridad, justamente quienes se autoproclaman pregoneros del camino, la verdad y la vida;
cuando llego a noches como ésta, encuentro plenamente justificada mi voluntad de abandonar este tren.
Pero estáis vosotros, mi cada vez más pequeña (es decir, más selecta) cuadrilla de compañeros de respiración: mis hermanos del signo de Champagnat; mis hermanos de las tardes de cafés reflejando vuestra sonrisa. Hermanos de Madrid, de México: tan lejos; tan cerca. Mamá, papá, Almudena;
pero estás Tú, fuerza e ilusión de mi vida. Que no estoy a tu altura es evidente, pero un mal hijo no deja por eso de querer a su madre.
A veces, dudo si exististe en Palestina, siglo I (mente científica), pero NUNCA dudo que existes en mi corazón.
Tengo encomendada una de las misiones más hermosas de mi vida: dejadme, hermanos, robarme un poco de vuestro oxígeno en estos momentos de confusión para poder cumplirla.
Déjame, Pura y Limpia, soñar la ilusión de ser uno contigo.
Parad el mundo: quiero bajarme, pero con vosotros.
Pero contigo.
hilera dijo
Buen comienzo, pisando fuerte...
Y además sabes, que ella lo sabe todo... :)
1 Noviembre 2006 | 06:01 PM