Tú seguías posando, reposando, sedente,

renaciente, polícroma, tantísimos años después,

 y con el mismo tiempo detenido en tus ojos,

detenido en tu mano

igual temblor de plumas y propuesta de vuelo.

 

Y estábamos pendientes, yo y tu hijo, de ti.

 

 

María Victoria Atencia, "Trances de Nuestra Señora"

Fotografía: www.malagasantera.tk