Tú seguías posando, reposando, sedente,
renaciente, polícroma, tantísimos años después,
y con el mismo tiempo detenido en tus ojos,
detenido en tu mano
igual temblor de plumas y propuesta de vuelo.
Y estábamos pendientes, yo y tu hijo, de ti.
María Victoria Atencia, "Trances de Nuestra Señora"

Fotografía: www.malagasantera.tk
Hay muchas cosas que cambian.
Modas que vienen y van.
Ideas que nacen y mueren.
Estrellas que pronto se apagan…
Mas, Tú, no pasas, Señora…
Tú nunca puedes morir.
Cuando en el alma, Señora,
Siempre acudimos a Ti.
Cuando la angustia me llena
en un temblor dolorido,
aflora un recuerdo dormido,
que pone Tu nombre en mi pena.
Cuando se anhela la aurora,
cuando se ansía vivir.
Cuando en el alma, Señora,
siempre acudimos a Ti.
Aunque me digan algunos
que eres tan solo un pasado,
yo sé que tu amor no ha cambiado,
yo sé que me sigues queriendo.
Oye mi canto que implora,
Madre, que estás junto a mí.
Cuando en el alma, Señora,
Siempre acudimos a Ti.
Siempre acudimos a Ti.
Dos Victorias inmortales...