Suena en mis altavoces "Getsemaní", de Ricardo Dorado.
Qué melancolía o qué noche es ésta que fluye por la sangre. Qué líquido de nostalgias, de anhelos sin nombre, de dulzuras sin cuerpo.
"La soledad es no poder decirla", escribía Alejandra Pizarnik. "Getsemaní": una mujer sola en una aldea abandonada; un hombre repudiado camino de la muerte; un niño encerrado en su dormitorio viendo marchitarse, dormirse, sin posibilidad de marcha atrás, toda posibilidad de inocencia, de mirada limpia.
La melancolía rebosa ya del cáliz: no queda sino beberlo hasta las heces.
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